El programa Artemis tiene como objetivo llevar a la primera mujer y al próximo hombre a la superficie lunar para 2024, a la vez que persigue establecer una presencia sostenible en la Luna para el año 2028.

 

 

 

En un evento en el Festival Moon 2 Mars del Centro Espacial Johnson, en Houston, la NASA y Axiom Space Inc. han presentado lo que serán los nuevos trajes espaciales diseñados para la futura misión Artemis II. El ingeniero de Axiom Space, Jim Stein, usó el nuevo prototipo para caminar, hacer sentadillas o arrodillarse, además de mostrar la flexibilidad que brindan los brazos del nuevo traje.

El prototipo fue llamado AxEMU (por Axiom Extravehicular Mobility Unit), y aunque esta vez presentado en colores negro y naranja, se espera que la versión final sea completamente blanca.

 

Un nuevo cambio

Han pasado más de 50 años desde que la NASA decidió desarrollar un traje nuevo espacial, por eso los ojos del mundo están puestos en este nuevo proyecto; y a diferencia de los trajes anteriores de la NASA, el nuevo AxEMU es un traje monopieza que cuenta con una "escotilla" en la parte trasera, lo que significa que tiene un diseño de entrada posterior que permite que los astronautas ingresen al traje por detrás. 

 

 

El torso rígido de este nuevo traje proporciona la estructura central, mientras que sus brazos y piernas tienen varias articulaciones que permiten una amplia movilidad. Ahora los nuevos guantes serán una parte fundamental del diseño, pues para trabajar muchas horas en la superficie lunar requieren flexibilidad y durabilidad.

El traje también ofrecerá a los astronautas habilidades avanzadas para la exploración del espacio, al mismo tiempo que incorporará los sistemas comercialmente desarrollados por la NASA necesarios para acceder, habitar y trabajar en la Luna y su entorno.

Además, el sistema de soporte vital portátil proporciona sistemas para controlar el calor y refrigeración, aire para respirar e incluso comida y agua.

En la parte superior del casco se han incluido también luces para permitir que los astronautas vean en áreas sombreadas o durante la noche lunar, y estará equipado con cámaras de video HD para grabar y transmitir.

Además, el traje asegurará que los astronautas cuenten con un equipo resistente y de alto rendimiento, y está diseñado para adaptarse a una amplia variedad de tamaños corporales de la tripulación.

La misión espacial que liderará la astronauta Mónica Ortiz tiene como objetivo resolver problemas que podrían surgir durante las futuras colonizaciones del planeta rojo

Con tan solo 25 años, Mónica Ortiz Álvarez será la primera astronauta mexicana en comandar una misión análoga sobre los posibles problemas que podría presentar un asentamiento humano instalado en Marte. Su logró fue reconocido por autoridades de Oaxaca de Juárez que destacaron el valor de la preparación y perseverancia.

 

 

Más de la misión

Se trata de la Misión Latinoamericana de Investigación Análoga de Marte, que es dirigida por la Astroland Interplanetary Agency en Santander, España, y se realizará en julio de este año.

Dicha misión tiene como propósito resolver problemas que podrían surgir durante las futuras colonizaciones del planeta rojo, pero desde la tierra, específicamente en un área que simula situaciones hostiles.

De acuerdo con su sitio web, Astroland Interplanetary Agency es una compañía aeroespacial privada instalada en Cantabria, España, en la que se desarrollan misiones de simulación espacial con tecnologías y habilidades enfocadas a los hábitats en Marte. 

Hasta el momento, esta empresa ha realizado cinco misiones análogas dentro de una cueva en Arredondo, Cantabria, que está diseñada como un campo de entrenamiento espacial subterráneo que pone a prueba las capacidades del ser humano para sobrevivir.

 

 

¿Quién es Mónica Ortiz?

Mónica Ortiz Álvarez se convirtió en la primera astronauta análoga en ser seleccionada como comandante para la Primera Misión Latinoamericana de Investigación Análoga de Marte conocida como “PRINCIPIA”, realizada por la Astroland Interplanetary Agencia.

De acuerdo a lo que explicó la joven, la misión será realizada en julio del 2023 y tienen como objetivo resolver problemas a los que se podrían enfrentar los asentamientos humanos en el planeta rojo. Un ejemplo de esto sería la falta de comida y la construcción de hábitats

Además, señaló que uno de los objetivos de “PRINCIPIA” es fomentar la participación de mujeres en la ciencia, tecnología, ingenierías y matemáticas, impulsado la incursión de las nuevas generaciones en las ciencias especiales y el desarrollo del sector tanto en España como en México y resto de Latinoamérica.

 

 

Testimonios de astronautas revelan que el espacio huele a carne quemada, gases de soldadura y metal caliente.

 

 

¿Qué podrían tener en común las pastillas de freno, unas almendras quemadas, el metal caliente y un filete chamuscado? Según los astronautas, la respuesta es que todos ellos huelen tal y como lo hace el espacio. Y es que, si la composición específica del espacio ya era una incógnita para los científicos, estos testimonios de astronautas sobre los olores percibidos en su estancia en la Estación Espacial Internacional lo son mucho más.

 

Mientras que algunos lo definen como un olor agradable, muchos otros lo tachan de asqueroso. Pero todos están de acuerdo en que el espacio tiene un olor intenso durante los meses de estancia en el espacio y que, en muchas ocasiones, recuerda a olores metalizados o chamuscados.

 

¡El espacio no tiene olor!

Aunque parezca increíble que el espacio no huele, pues no hay gases ni aire que puedan desprender un aroma característico: únicamente existe vacío. Entonces, ¿de dónde provienen estos singulares olores? La comunidad científica plantea dos posibles hipótesis como respuesta a esta incógnita.

 

 

Una de ellas es que el olor provenga de una característica reacción de oxidación durante el proceso de despresurización a la entrada de la nave. A diferencia de la Tierra, el oxígeno que se encuentra en el Universo es atómico, es decir, es una molécula compuesta únicamente por un átomo (O). Sin embargo, dentro de la nave existirá la molécula de oxígeno biatómica (O2), necesaria para respiración.

 

Por lo tanto, los científicos sostienen que ese oxígeno atómico podría adherirse a los trajes y herramientas de los astronautas durante las expediciones espaciales, y producir una reacción de formación de ozono (O3) al entrar en contacto con el biatómico de dentro de la nave. Esa reacción sería la que originaría ese característico olor a quemado.

Otra hipótesis establecería el origen del olor en las estrellas moribundas. Durante la fase final, los astros liberan una gran cantidad de energía que produce un compuesto conocido como PAH (hidrocarburo policlínico aromático), que se mueve por el espacio colaborando a la creación de nuevas estrellas, planetas y cometas. Además, este compuesto se encuentra también en la Tierra, por lo que su olor es reconocible y puede ser identificable con el de los testimonios.

 

EAU DE SPACE: Del espacio a la Tierra

Esta fragancia nació con un solo propósito, preparar a futuros candidatos con los olores que otros astronautas han experimentado. El objetivo era simple: intentar simular durante el entrenamiento las condiciones del espacio para evitarles sorpresas inesperadas. Este plan incluía el olor del espacio.

 

 

Para lograrlo primero tuvieron que contratar a Steve Pearce, un químico estadounidense fundador de la compañía “Omega Ingredients”, para intentar identificar las máximas sustancias posibles que pudiesen irradiar ese característico olor y recrear el aroma. El proyecto fue un completo éxito y permitió a la NASA disponer de una imitación de la fragancia que los astronautas se encontrarían durante el viaje.

Sin embargo, al cabo de unos años en secreto, se tomó la decisión de comercializar la sustancia en forma de perfume bajo el nombre ‘Eau de Space’. Aunque pueda parecer un acto financiero, los fines no eran económicos. Esta puesta en mercado tenía la finalidad de aumentar el interés en el aprendizaje de ciencia, tecnología y matemáticas a través de la educación experimental.

Siguiendo el mismo propósito, desde hace un par de años, se encuentra también en el mercado la fragancia “Eau de Luna”, al mismo precio que su compañera. De esta forma, parece que acercarse a la experiencia de viajar al espacio está un poco más al alcance de todos.