Imagínate algo que no pertenece a nuestro sistema solar, viajando por millones o incluso miles de millones de años luz… ¡hasta que finalmente cruzó nuestro barrio celestial! Ese es 3I/ATLAS, la tercera roca interestelar confirmada que visita nuestro sistema solar — y la primera que se comporta claramente como un cometa activo.

¿Por qué 3I/ATLAS es tan especial?

  • No es un cometa común:
    A diferencia de muchos cometas que nacen en nuestro propio sistema solar, 3I/ATLAS viene de fuera del Sol, moviéndose tan rápido que nunca será atrapado por su gravedad. Su trayectoria es hiperbólica, lo que significa que vino, pasó y seguirá su camino hacia el espacio profundo.
  • Origen misterioso:
    Este visitante proviene probablemente de otro sistema estelar, y al analizarlo, los científicos esperan descubrir pistas sobre cómo se forman los cuerpos celestes más allá del lugar donde vivimos.
  • Un cometa con actitud:
    Mientras se acercaba al Sol, 3I/ATLAS exhibió un comportamiento de cometa típico: expulsó gases y polvo formando una coma brillante alrededor de su núcleo helado, e incluso desarrolló un anti-rabo que sorprendió a los astrónomos.

Una máquina del tiempo interestelar

Este no es solo un objeto más en el cielo nocturno; para los científicos, 3I/ATLAS es como una cápsula del tiempo desde otra estrella. Estos son los datos que sin duda no debes de olvidar:

  • Se estima que su núcleo mide desde cientos de metros hasta varios kilómetros, y cuando fue descubierto se desplazaba a increíbles ~220,000 km/h, acelerando hasta unos 246,000 km/h en su punto más cercano al Sol.
  • Las observaciones revelan que su nube de gas puede estar dominada por dióxido de carbono y otros compuestos poco comunes en cometas tradicionales, lo que abre una ventana a la diversidad química del universo.
  • Estudios recientes muestran que tras su máxima cercanía al Sol en octubre de 2025, el objeto sigue activo, con emisiones de polvo y gases que los instrumentos científicos continúan detectando.

Señales de otro mundo

Las recientes señales de radio detectadas del objeto interestelar 3I/ATLAS representan un hito sin precedentes en la astronomía moderna, al tratarse de la primera vez que se capta emisión de radio proveniente de un objeto de origen extrasolar. Estas señales, registradas mediante radiotelescopios de alta sensibilidad, no apuntan a un origen artificial, sino que están asociadas a procesos naturales: la liberación de gases cuando el objeto interactúa con la radiación solar. En particular, los astrónomos identificaron firmas vinculadas a radicales de hidroxilo (OH), un subproducto de la descomposición del agua, lo que refuerza la hipótesis de que 3I/ATLAS se comporta como un cometa activo. Este descubrimiento abre una nueva ventana para estudiar la composición química, la actividad y la evolución de objetos formados en otros sistemas estelares, aportando pistas clave sobre los procesos que ocurren más allá de nuestro vecindario cósmico.

Y si te preguntas si este increíble evento estelar será visible desde la Tierra, la respuesta es sí; aunque no como un cometa espectacular a simple vista. Durante finales de 2025 y principios de 2026, 3I/ATLAS ha sido observable con telescopios desde la Tierra, especialmente al amanecer, cuando aparece como una mancha difusa en el cielo.

Pero lo mejor no es solo verlo, sino entenderlo. Cada observación ayuda a desentrañar los secretos de cómo se forman los mundos alrededor de otras estrellas.

3I/ATLAS no solo es un cometa; es un embajador interestelar, un fragmento helado de otro sistema que nos permite asomarnos — aunque sea un poco — a cómo son las cosas más allá del Sol. Su paso por nuestro sistema solar ha sido raro, intrigante y lleno de sorpresas, y todavía queda mucho por aprender mientras continúa su viaje hacia la oscuridad.

3I/ATLAS está aquí. Está activo. Y cada fragmento de información que obtenemos es un paso más cerca de comprender los misterios del universo.

La exploración espacial vive un momento clave en la historia de la humanidad. A través de iniciativas innovadoras, no solo se abren las puertas para el avance científico y tecnológico, sino también para que jóvenes con talento y pasión por el espacio se conviertan en protagonistas de este nuevo capítulo. Una de estas oportunidades es la misión internacional SERA Space Age, cuyo propósito es formar y preparar a la próxima generación de líderes espaciales mediante experiencias reales de vuelo suborbital, entrenamiento intensivo y trabajo en entornos internacionales de alta exigencia.

Ivana Naomi Millán Flores en el IASP 2022

Una misión con propósito

El objetivo de SERA Space Age va más allá de la experiencia individual. Esta misión busca inspirar a la juventud global, demostrar la importancia de la colaboración internacional en la exploración espacial y abrir el camino hacia un futuro donde los vuelos suborbitales y la vida fuera de la Tierra formen parte de nuestra realidad. Ser parte de este proceso de selección significa asumir un papel como pioneros, embajadores y ejemplos para miles de jóvenes que ven en el espacio un horizonte posible.

Cohete New Shepard de Blue Origin

Nuestros seleccionados
 
Con orgullo compartimos los nombres de quienes, después de su formación en el International Air and Space Program (IASP), han sido seleccionados para dar un paso más en su trayectoria y postularse a esta misión histórica:

  • Dafne Pimentel
  • Brandon Montoya
  • Pablo González González
  • Diego Pérez
  • Samantha Iniestra
  • Aaron López González
  • Diana Gabriela García Ríos
  • Ivana Naomi Millán Flores
Cada uno de ellos representa no solo el esfuerzo personal, sino también el compromiso colectivo de una generación que busca demostrar que la exploración espacial no tiene fronteras ni límites, solo nuevos retos por conquistar.
 
Brandon Montoya en el IASP 2024

Un futuro que comienza hoy
 
Para nuestros seleccionados, aspirar a formar parte de SERA Space Age significa convertir lo aprendido en el International Air and Space Program en un trampolín hacia un escenario internacional aún más desafiante. Es la oportunidad de poner en práctica sus conocimientos, de ser embajadores de la juventud latinoamericana y de inspirar a otros a seguir el mismo camino.

Dafne Pimentel en el IASP 2022
 
Hoy celebramos su dedicación y visión. Sabemos que su participación en este proceso es solo el inicio de una historia que marcará huella en la próxima era espacial. Con ellos, reafirmamos que el futuro de la humanidad en el espacio ya comenzó, y que serán las nuevas generaciones quienes lo lideren.

Cuando hablamos de la carrera espacial, lo primero que se nos viene a la mente son cohetes, astronautas y centros de control repletos de ingenieros. Sin embargo, la historia demuestra que la exploración del espacio ha sido moldeada también por mujeres que, desde distintas disciplinas, han abierto camino y roto barreras. Sus aportes han sido esenciales para que la humanidad llegue, literalmente, más lejos de lo que jamás imaginó.



Un viaje desde las matemáticas hasta las estrellas

Katherine Johnson

En los años 60, mientras el mundo observaba con asombro la carrera por llegar a la Luna, un grupo de mujeres afroamericanas trabajaba en silencio en la NASA, realizando cálculos cruciales. Entre ellas, Katherine Johnson, matemática que calculó trayectorias para las misiones Mercury y Apollo 11, asegurando que el primer hombre llegara a la superficie lunar y regresara a salvo. Su trabajo fue tan preciso que incluso, años después, cuando llegaron las computadoras, los astronautas pidieron que ella verificara los datos antes de despegar.

Las ingenieras también han jugado un papel clave en esta carrera. Margarita M. Acosta, ingeniera mexicana, participó en el diseño de sistemas de comunicación satelital que mejoraron la transmisión de datos desde el espacio a la Tierra. Más recientemente, Swati Mohan, ingeniera aeroespacial, lideró el sistema de control de actitud y navegación durante el aterrizaje del rover Perseverance en Marte, convirtiéndose en una de las voces más reconocidas en la misión.

Swati Mohan


Científicas que expanden nuestro conocimiento

En el campo de la astrobiología, Laurie Barge estudia cómo podrían originarse formas de vida en otros planetas, mientras que Ellen Stofan, geóloga planetaria, ha investigado la historia de Venus, Marte y las lunas de Saturno para entender la evolución de mundos que podrían albergar vida. Estas científicas han ampliado los límites de lo que sabemos sobre el cosmos y sobre nuestra propia Tierra.

El espacio no solo necesita ingenieros y científicos: la medicina espacial es vital para mantener la salud de astronautas en misiones prolongadas. La doctora Ana Maria Jaramillo, médica colombiana, ha trabajado en investigaciones sobre cómo la microgravedad afecta la masa ósea y la presión intracraneal, estudios fundamentales para preparar a la humanidad para viajes de larga duración a Marte.

Y no se puede hablar de mujeres en la carrera espacial sin mencionar a Valentina Tereshkova, la primera mujer en viajar al espacio en 1963. Décadas después, Sally Ride se convirtió en la primera estadounidense en órbita, inspirando a generaciones enteras. Más recientemente, Christina Koch y Jessica Meir realizaron la primera caminata espacial exclusivamente femenina en 2019, un momento histórico que simbolizó un cambio en la representación de género en misiones espaciales.

Christina Koch (derecha) y Jessica Meir (izquierda)


Hoy, las agencias espaciales y empresas privadas trabajan por aumentar la participación femenina en todos los niveles. Desde el diseño de hábitats lunares y sistemas de impresión 3D en el espacio, hasta la programación de software para satélites y la coordinación de misiones internacionales, las mujeres están demostrando que el talento no tiene género ni límites.

Su diversidad profesional ha fortalecido la capacidad de la humanidad para explorar el espacio. Las matemáticas que calculan órbitas, las ingenieras que diseñan sistemas, las científicas que estudian planetas y las médicas que cuidan la salud de astronautas son piezas fundamentales de un rompecabezas que sigue expandiéndose.

Y, quizá lo más importante, sus logros inspiran a nuevas generaciones de niñas y jóvenes a imaginarse no solo mirando las estrellas, sino construyendo el camino hacia ellas.