El profesor José Alberto Ramírez Aguilar de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de México (UNAM) fue seleccionado para participar en la primera misión espacial tripulada latinoamericana de la historia.

El profesor ha explicado que los objetivos de esta misión son técnicos y científicos; y que se espera impulsar esta área en la región al demostrar las capacidades para volar misiones tripuladas únicamente por latinoamericanos.

La tripulación estará conformada por expertos de Ecuador, Costa Rica y Estados Unidos.

La misión nombrada ESAA-01 EX SOMINUS AD ASTRA forma parte del programa espacial LATCOSMOS-C; y llevará a cabo un vuelo suborbital para después pasar la línea de Kármán, es decir, el límite entre la atmósfera y el espacio exterior, al final descenderá casi de forma inmediata.

 

Imagen: LATCOSMOS-C.

La cápsula donde viajarán se separará del cohete que la impulsa y cuando alcance los 80 kilómetros de altura seguirá volando aproximadamente hasta los 105 kilómetros. Luego, comenzará a descender y reingresará a la atmósfera a velocidad hipersónica; ya cerca de la Tierra desplegará los paracaídas y aterrizará.

En esta misión los tripulantes tendrán alrededor de 10 minutos para realizar una serie de experimentos en torno a la microgravedad, que serán propuestos por los países de origen.

¿Quién es José Alberto Ramírez Aguilar?

Como el resto de los integrantes, el mexicano tuvo que cubrir estrictos requisitos, entre ellos un relevante perfil académico, tener buena salud y características físicas específicas, como una altura máxima de 1.95 metros o peso menor a 95 kilogramos.

Ramírez Aguilar obtuvo el título de ingeniero en electrónica por la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la UNAM; el grado de maestro en Ciencias por el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada; y el doctorado en Ciencias Técnicas por el Instituto de Aviación de Moscú, donde desarrolló trabajo sobre radiorreceptores de aparatos de vuelo y satélites.

En el posdoctorado implementó el área espacial en la UAT, con sede en el campus Juriquilla de esta casa de estudios, donde hay un laboratorio nacional con infraestructura para llevar a cabo pruebas de termovacío y vibraciones, y una estación de control satelital.

Hablante de español, inglés y ruso, también es vicepresidente del Latin America and Caribbean Region Group de la International Astronautical Federation (IAF-GRULAC).

Para realizar todos esos procesos, Ramírez se someterá a una versión resumida del programa de entrenamiento ASA/T (Advanced Suborbital Astronaut Training Program), desarrollado en conjunto por la Agencia Espacial Ecuatoriana (EXA), que financia el proyecto, y el GCTC Gagarin Cosmonaut Training Center.

La misión, cuya fecha no ha sido concretada debido a la pandemia, estará comandada por el ecuatoriano Ronnie Nader Bello, quien destacó haber seleccionado a la tripulación -el mexicano es el primer elegido- “muy cuidadosamente”.

 

                                                    

Las mediciones realizadas de los gases trazadas en atmósferas planetarias nos ayudan a explorar condiciones químicas diferentes a las de la Tierra. Con esto hemos podido observar que nuestro vecino más cercano, Venus, tiene cubiertas de nubes que son templadas, pero hiperacídicas.


Por lo cual el día 14 de septiembre una investigación reveló la aparente presencia de gas fosfina (PH 3 ) en la atmósfera de Venus, donde el fósforo debería estar en formas oxidadas.

 

La fosfina se encuentra en la Tierra, siendo un gas tóxico, fétido e inflamable producido por bacterias que no requieren oxígeno, como las de los pantanos, humedales, lodos o incluso las tripas de los animales. y también puede generarse cuando la materia orgánica se descompone.

Para poder entender más este asombroso descubrimiento se debe conocer primero la atmósfera del gemelo de la Tierra; Venus es un planeta inusual y los científicos todavía tratan de comprenderlo. A pesar de ser nuestro vecino planetario más cercano, gira hacia atrás en comparación con otros planetas, su atmósfera es espesa y le ayuda a atrapar el calor.

Por encima de su superficie caliente se encuentra a 482,2 grados centígrados, la capa superior de nubes que se encuentra a entre 53 y 60 kilómetros sobre la superficie del planeta es mucho más templada. Pero las nubes de Venus son muy ácidas, lo que debería destruir rápidamente la fosfina.


«Algo completamente inesperado y altamente intrigante sucede en Venus que produce la presencia inesperada de pequeñas cantidades de gas fosfina», dijo Sara Seager, coautora del estudio, astrofísica y científica planetaria del Instituto de Tecnología de Massachusetts.

 

Durante la investigación se utilizaron el telescopio James Clerk Maxwell en Hawai en 2017 y el Atacama Large Millimeter / submillimeter Array en 2019 para estudiar Venus. Sus datos revelaron una forma espectral única para los rastros de fosfina en la atmósfera del planeta.

La presencia de PH3 es inexplicable después de un estudio exhaustivo de la química en estado estable y las vías fotoquímicas, sin rutas de producción abióticas conocidas actualmente en la atmósfera, las nubes, la superficie y el subsuelo de Venus, o de descargas de rayos, volcánicas o meteoríticas.

El PH 3 podría originarse a partir de una fotoquímica o geoquímica desconocidas o, por analogía con la producción biológica de PH 3 en la Tierra, de la presencia de vida y deben buscarse otras características espectrales de PH3 , mientras que el muestreo in situ de nubes y superficie podría examinar las fuentes de este gas.

El equipo de investigación continuará su búsqueda del origen del gas fosfina detectado en Venus, así como buscará otros gases inesperados en su atmósfera.

El descubrimiento de este gas en Venus lo eleva al área de interés que vale la pena explorar en nuestro sistema solar junto a Marte y lunas de Júpiter como Encélado y Europa.

Para consultar el artículo de la investigación: https://www.nature.com/articles/s41550-020-1174-4

 

                                                                    

China continúa dando pequeños pasos para tratar de conquistar el espacio.

Una nave espacial experimental fue lanzada el viernes 4 de septiembre por China y regresó con éxito a un lugar designado el domingo para el aterrizaje, logrando pasar dos días en órbita; este lanzamiento es un avance para enviar a seres humanos al espacio a bordo de vehículos reutilizables.

La misteriosa nave espacial fue puesta en órbita desde el Centro de Lanzamiento de Satélites Jiuquan, en el noroeste de China, a bordo de un cohete Larga Marcha-2F, una familia de cohetes encargada de enviar al espacio misiones chinas tripuladas y no tripuladas a lo largo de los años.

El desarrollo de una nave reutilizable ayudaría a reducir los costos de las misiones espaciales y aumentar la frecuencia con la que se efectúen los lanzamientos. El fin de las misiones podría ser variado desde llevar experimentos e instrumentos al espacio a llevar a órbita turistas espaciales.

La misión ha sido mantenida en secreto por el Ejército chino, por lo que los medios estatales aún no han publicado fotografías o vídeos ni del lanzamiento ni del aterrizaje de la nave espacial.

Hace tres años, China dijo que lanzaría una nave espacial en 2020 que puede volar como un avión y sería reutilizable, aumentando la frecuencia de los lanzamientos y reduciendo los costes de este tipo de misiones.


Por el momento, se desconoce si el vehículo experimental es una nave de ala fija como los transbordadores espaciales de EE. UU.

En los últimos años, China ha conseguido ser el primer país en aterrizar con una sonda en la cara oculta de la Luna en enero de 2019. Y tan solo este verano completó la red de satélites de su sistema de geoposicionamiento Beidou (BDS, la alternativa china al GPS estadounidense) y lanzó su primera misión -no tripulada- a Marte, que, según la agencia estatal del país, prosigue su camino al planeta rojo sin contratiempos.