El módulo ruso Pirs junto con el carguero Progress MS-16 se desacoplaron este lunes de la Estación Espacial Internacional (EEI) tras tres aplazamientos seguidos y serán hundidos en el océano Pacífico para hacer sitio al laboratorio multiuso Naúka, que llegará a la plataforma orbital el jueves.

 

 

Pirs fue lanzado el 14 de septiembre de 2001 y ha estado acoplado desde entonces en el módulo Zvezda de la estación. Ahí aportaba un puerto de acople para las naves Soyuz y Progress, y permitía la realización de paseos espaciales a los cosmonautas que utilizan los trajes espaciales Orlan rusos.

Las imágenes del desacoplamiento del Pirs, tras 20 años de servicio en la EEI, fueron mostrados en directo por Roscosmos.

 

 

La separación tuvo lugar a las 13.56 hora de Moscú (10.56 GMT), cuando la EEI se encontraba sobre el norte de China.

"El Pirs ha cumplido con sus labores al 200 %", dijo el cosmonauta Mark Serov en un programa emitido por Roscosmos minutos antes del desenganche del módulo de la EEI.

 

                       

           

Inicialmente estaba previsto que el Pirs se desenganchara de la plataforma orbital el pasado viernes. Pero los preparativos para la llegada del Naúka, incluidas varias correcciones de su órbita, así como unas pruebas adicionales en la EEI hicieron aplazar el desacoplamiento en dos ocasiones.

El Pirs, lanzado a la EEI en 2001, estaba acoplado al módulo ruso de servicio Zvezdá y será reemplazado por el módulo científico multiuso Naúka, que emprendió su camino hacia la plataforma orbital el pasado miércoles, con 14 años de retraso.

 

 

El Naúka es el primer módulo que Rusia envía a la EEI desde 2010, cuando el Rassvet se acopló a la estación, y el primero doméstico pesado desde 2000, cuando se lanzó el Zvezdá, el principal módulo del segmento ruso. Con la llegada del Naúka el segmento ruso de la EEI recibirá espacio adicional para los trabajos de los cosmonautas y para el almacenamiento de materiales, comida y equipamiento para la regeneración de agua y oxígeno. Además, los cosmonautas dispondrán de un segundo inodoro y una cabina para un tercer tripulante.

 

 

En el módulo viaja demás el brazo robótico europeo (ERA) de la Agencia Espacial Europea (ESA).

Con una longitud de 11 metros y siete articulaciones, actuará como una herramienta para transferir pequeñas cargas útiles directamente desde el interior al exterior del segmento ruso de la EEI, pero también ayudará en las caminantes espaciales al transportar a los cosmonautas como una grúa.

 

      

Según la NASA, hace miles de millones de años, Marte albergaba sistemas de lagos que pudieron haber sostenido vida.

 

 

                                  

 

El Rover Curiosity de la NASA, se encuentra en el cráter de Marte llamado Gale, en donde los científicos hallaron nuevas evidencias de posibles signos de vida antigua en el Planeta Rojo. Utilizando el instrumento integrado en el robot, CheMin, que analiza los minerales presentes en las rocas y el suelo, se llegó a la conclusión de que el agua súper salada destruyó dichos probables signos de vida.

 

 

Gracias a la herramienta CheMin, los investigadores registraron posibles signos de vida pasada; publicaron sus resultados en la revista científica Science. “Solíamos pensar que una vez que las capas de minerales arcillosos se formaron en el fondo del lago en el cráter Gale, se quedaban así, preservando durante miles de millones de años, el momento en el que se formaron “, dijo Tom Bristow, investigador principal y autor del artículo de CheMin en el Ames Research Center de la NASA en Silicon Valley, California.  “Pero las salmueras posteriores descompusieron estos minerales arcillosos en algunos lugares, lo que restableció el registro en las rocas”, explica el investigador.

 

 

 

Marte cuenta con un tesoro de rocas y minerales mucho más antiguos que los de la Tierra, y gracias a conocimientos previos, acudieron al cráter Gale, donde esperan encontrar la mayor cantidad de signos de posible vida. Y es que a través de estos minerales, se puede saber cómo era el medio ambiente en algún momento. “Dado que los minerales que encontramos en Marte también se forman en algunos lugares de la Tierra, podemos usar lo que sabemos sobre cómo se forman en la Tierra para decirnos lo saladas o ácidas que eran las aguas en el antiguo Marte”, dijo Liz Rampe, investigadora principal de CheMin y coautora en el Johnson Space Center de la NASA en Houston. Gracias a esto, descubrieron que después de secarse los lagos en la superficie, el agua continuó corriendo de forma subterránea, transportando sustancias químicas. Esto, según explican, daría pie a afirmar una gran posibilidad de que hubiera, al menos, vida microbiana en estos ecosistemas, conocidos como biosferas profundas y de las que hya en la Tierra.

 

 

Sin embargo, formaciones de agua salina posteriores, probablemente en tiempos de climas más extremosos, lograron filtrarse y comenzaron a borrar registros en las formaciones, piensan los investigadores. “Hemos aprendido algo muy importante: hay algunas partes del registro en las rocas marcianas que no son tan buenas para preservar muestras de posible vida pasada del planeta”, dijo Ashwin Vasavada, científico del proyecto Curiosity y coautor en el JPL de la NASA. “Lo bueno es que encontramos a ambos muy juntos en el cráter Gale, y podemos usar la mineralogía para saber cuál es cuál”, concluyó.

 

                                    

Virgin Galactic ha logrado un paso adicional hacia el turismo espacial, la misión "Unity 22" ha llevado a Richard Branson, fundador de la compañía, al borde del espacio, junto a tres especialistas en misiones y dos pilotos.

 

 

Esta misión supone el cuarto vuelo tripulado de la VSS Unity, la nave creada específicamente para la ocasión, pero esta vez fue con tripulación completa.

El avión cohete Unity despegó desde Nuevo México, en Estados Unidos, para pasar un momento de ingravidez fuera de la Tierra. Poco después de una hora, regresó de manera segura a la superficie del planeta. En concreto durante la misión volarón a una altura de 85 kilómetros encima del suelo.

 

 

La misión era evaluar la experiencia para abrir estos viajes al público e impulsar la incipiente industria del turismo espacial.

El vuelo también ha servido para demostrar las condiciones para realizar experimentos de investigación y confirmar que el programa de capacitación Spaceport America respalda la experiencia de vuelos espaciales. Además, es la primera vez que la compañía transmite de manera global uno de sus lanzamientos.

 

 

El viaje convirtió a Branson en el primero de los nuevos pioneros del turismo espacial en probar sus propias naves, superando a Jeff Bezos y Elon Musk.

"Qué día, qué día. Creo que, como la mayoría de los niños, he soñado con este momento desde que era niño y, sinceramente, nada puede prepararte para ver la Tierra desde el espacio", señaló.

 

 

"Mi misión era convertir el sueño de los viajes espaciales en una realidad para mis nietos, para sus nietos, para muchas personas que viven hoy, para todos", agregó.

"Y habiendo volado al espacio, he visto cómo Virgin Galactic es la línea espacial para la Tierra. Estamos aquí para hacer que el espacio sea accesible para todos, y queremos convertir a la próxima generación de soñadores en los astronautas de hoy y de mañana". 

 

                               

 

Branson recorrió un largo camino para llegar hasta aquí. La primera vez que anunció su intención de volar al espacio fue en 2004, esperando tener un servicio comercial disponible en 2007.

Sin embargo, algunas dificultades técnicas incluido un accidente fatal de un vuelo en desarrollo en 2014 hicieron que lograr su objetivo tomara más del tiempo esperado.

 

 

¿Cómo funciona el avión cohete?

El avión de Branson, conocido como Unity para volar, necesita ser transportado por un avión mucho más grande a una altitud de unos 15 km, desde donde es lanzado.

Entonces, la aeronave enciende su motor para impulsarse hasta alcanzar una altura aproximada de 90 kilómetros.